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Preguntas frecuentes

Decálogo del cuidado de la fertilidad:
Dado que la especie humana tiene una baja tasa de éxito reproductivo (no supera el 20%) la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR) se encuentra abocada junto a las asociaciones de pacientes a difundir algunas medidas a tener en cuenta para prevenir posibles complicaciones que impidan el logro de un embarazo:

El chequeo es básico porque ayuda a detectar o controlar distintas afecciones ginecológicas (procesos infecciosos o inflamatorios) que podrían en un momento determinado ocasionar consecuencias importantes como la infertilidad. El control ginecológico debe incluir el examen clínico ginecológico, control mamario, ecografía pélvica y endovaginal, y el Papanicolau.

La vacunación, que proporciona protección de por vida, es el único modo de prevenir la Rubéola y el Síndrome de Rubéola Congénita, una grave enfermedad que afecta a los recién nacidos de mujeres que enferman de rubéola, principalmente durante el primer trimestre del embarazo. El Síndrome de Rubéola Congénita puede provocar aborto, muerte al nacer y múltiples malformaciones como sordera, cataratas, ceguera, defectos congénitos del corazón.

Las mujeres con un índice de masa corporal (índice del peso de una persona en relación con su altura) mayor a 25 presentan mayor dificultad para lograr el embarazo debido a que el sobrepeso está asociado a fallas ovulatorias. Además suelen tener complicaciones durante la gestación ya que tienen mayores posibilidades de presentar diabetes gestacional e hipertensión, entre otras.

Estas sustancias tóxicas comprometen al ovario y además provocan más frecuencia en abortos, mayor dificultad para lograr el embarazo y menopausia precoz. En el caso del hombre todos estos contaminantes afectan la producción de espermatozoides.

La edad más fértil en las mujeres va de los 20 a los 30 años. Luego baja levemente hacia los 35 años y a partir de allí se evidencia un descenso de la reproducción por tener menor calidad en sus óvulos y mayor riesgo de aborto.

El riesgo de que nazca un pequeño con con trastornos cromosómicos (por ejemplo síndrome de Down) aumenta con la edad de la madre, especialmente a partir de los 35 años.

Una mujer que esté decidida a buscar un embarazo debe tener una dieta equilibrada dentro de la cual el consumo de frutas, verduras de hojas verdes y cereales es muy recomendable porque contienen altas dosis de hierro y ácido fólico.

Si la mujer sufre de un fuerte dolor menstrual, el cual puede ser síntoma de endometriosis, debe consultar al especialista ya que esta enfermedad provoca trastornos en la fertilidad. En el caso del hombre que haya padecido paperas en la adolescencia o de adulto, que tenga varicocele o dolor a nivel testicular o que hubiera tenido criptorquidia (los testículos se alojan en el canal inguinal y no descienden) deben consultar al médico para tratar estas afecciones de modo que no compliquen su fertilidad en la edad adulta.

En el caso de un cáncer infantil o adolescente es posible criopreservar tejido ovárico o testicular, semen u óvulos antes del tratamiento contra el cáncer que conllevan la posibilidad de quedar estéril. La técnica de criopreservación de óvulos es también una técnica esperanzadora para las mujeres que piensan en la maternidad diferida ya que les permite conservar sus óvulos jóvenes para un futuro embarazo.

Algunas de estas enfermedades provocan complicaciones en la concepción (obstrucción en las trompas de Falopio en el caso de las mujeres y obstrucción del conducto deferente en los varones) por lo que se debe usar preservativo para evitar el contagio.

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